Opinión » 2017: Año histórico para la Universidad Nacional de Mar del Plata

por Pablo Salgado/

El 15 de febrero de 2017 quedará guardado en la memoria de todos: Más de 2500 estudiantes, de todas las edades, de todo el país y latinoamérica, comenzarán a cursar la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Mar del Plata. La apuesta de la gestión del Rector Francisco Morea es grande: todavía no está firmado el contrato programa con el gobierno nacional para la obtención de fondos, si bien las tratativas y negociaciones están prácticamente acordadas,  pero las autoridades, con el acompañamiento del Consejo Superior, adelantan fondos propios por varios millones de pesos para dar inicio en este 2017 con la carrera que está llamada a convertirse en la décima facultad de la universidad pública marplatense, y  cubrir además  una necesidad de todo el sudeste de la provincia de contar con una carrera de medicina en una casa de altos estudios pública.

Pero no sólo por la llegada de Medicina consideramos este año como trascendental. Varios hechos le dan también el carácter de extraordinario al año que comienza.

Francisco Morea termina su gestión, y más allá de adhesiones y críticas, a pesar de las marchas y contramarchas en la  relación con dos gobiernos nacionales diametralmente distintos, Morea entrará en la historia grande de la universidad. Asumió en un momento de crisis y debilidad institucional, un mandato provisorio, que luego fue moldeando, armando y consolidando, hasta convertirlo en uno de los períodos de mayores logros para la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Reabrir carreras cerradas por la dictadura, acompañar la acreditación de decenas de otras carreras, incrementar los bienes y espacios de la universidad, como el predio de la futura ciudad universitaria de Colón y 248, donde ya funciona el imponente edificio del INTEMA (Instituto de investigación en ciencia y tecnología en materiales) reiniciar obras históricas que estaban paradas, en Mar del Plata, y también en Balcarce, crear carreras de pre, grado y posgrado, ampliar la presencia de la universidad en los barrios, la periferia y la zona, a partir de los centros de extensión universitaria, inaugurar la radio y el canal de televisión de la universidad, reformar el estatuto y avanzar en un sistema de elección de autoridades más democrático y organizado, aumentar la presencia y protagonismo de la universidad en el ámbito académico nacional e internacional; han sido algunos de los logros de la gestión de Francisco Morea y su equipo.

Hay que reafirmar el despliegue territorial de la universidad pública: Tomando aquello de “mejor que decir es hacer”, la Universidad Nacional de Mar del Plata verdaderamente ha contribuido al desarrollo del oeste de la ciudad, con la construcción del polo científico y tecnológico, donde cada día en esta primera etapa más de 200 personas se trasladan para trabajar en el INTEMA, y donde con el correr de los años, se construirán las facultades de ingeniería y exactas, la facultad de medicina, predios deportivos, más institutos de investigación, albergues universitarios, entre otras obras. Si todo sale bien, de aquí a 10 años, el oeste de Mar del Plata será otro, gracias a la presencia de la universidad.

Esta presencia en territorio se completa con la apertura de cerca de 10 centros de extensión universitaria, entre los inaugurados y los que están en carpeta, llevando la universidad a los barrios y a las ciudades vecinas.

No todo ha sido color de rosas: Diferencias marcadas con el gobierno anterior, a pesar del gran envío de fondos para obras desde el inicio de su gestión, cruces con organismos de derechos humanos por ciertas decisiones tomadas, dificultades en las negociaciones paritarias tanto con docentes cómo con el personal universitario, cruces con los docentes del Colegio Illia por cambios en la asignación de módulos para talleres extra programáticos, algunos escándalos con los integrantes radicales de la gestión, cuando el actual Diputado Maximiliano Abad intentó hacer ingresar familiares directos a trabajar en planta en la Facultad de Derecho (http://www.0223.com.ar/k/2013-5-8-denuncian-ingresos-fraudulentos-de-personal-en-la-facultad-de-derecho), o el caso de Mariano Castellucci, detenido en la causa “Carbón Blanco”, mientras era Subsecretario de Legal y Técnica de la gestión (http://www.treslineas.com.ar/causa-carbon-blanco-t-6331-1/), cargo que también ocupó Marina Sánchez Herrero, esposa de Abad, y creadora y Directora de la Unidad de Graduados de la Facultad de Derecho, hoy trabajando también en la AGN. La resistencia a reconocer los recortes en ciencia y técnica, y la aprobación tácita de las políticas del actual gobierno en materia educativa, contra la opinión de vastos sectores de la comunidad universitaria, han sido también algunas de las diferencias y dificultades.

A pesar de estos inconvenientes, Morea comienza su último año de gestión con un equipo compacto, y con la posibilidad concreta de designar e imponer en las próximas elecciones a su sucesor: Allí aparece, entre otros,  el nombre de Alfredo Lazzeretti, ex secretario de la gestión, y ex diputado provincial, referente del socialismo.

Pero no sólo el nombre de Lazzeretti  suena dentro de la puja por suceder a Francisco Morea. Algunos sectores creen que es el momento de nombrar una rectora, y allí se menciona a Mónica Biasone, actual decana de Económicas. María Coira, desde sectores relacionados con la izquierda y el peronismo, también apareció en la lista, y otros se vuelcan por candidatos de consenso como el joven Guillermo Eciolaza, decano de Arquitectura. Un consejero superior del radicalismo deslizó que el centenario partido podría presentar un candidato propio, y consideró que es tiempo de un rector que llegue desde las ciencias duras: Allí, el nombre de Diego Rodríguez, decano de Exactas, divulgador científico y profesional reconocido, pica en punta.

Hay que destacar que en estos años de gestión, Morea, Licenciado en Administración, docente, ex decano de económicas, ex candidato a vicegobernador de la provincia junto a Margarita Stolbizer, logró amalgamar en su gabinete a referentes de casi todos los sectores políticos de la vida universitaria y el país: hoy, desde socialistas de su extrema confianza como Alberto Rodríguez en comunicación, pasando por Paula Meschini, del kirchnerismo, en la secretaría académica, algunos radicales (cada vez menos), independientes, peronistas,  conservadores, y hasta simpatizantes con partidos de izquierda. Todos conviven “civilizadamente” en la gestión Morea, que hace gala de su capacidad de ser un negociador, conciliador, administrador de instituciones y recursos humanos consumado.

Por último, hay otro hecho que podría ser considerado como histórico en este año 2017 para la universidad pública. Si bien queda en un segundo plano, por el impacto total y el interés que ha despertado la apertura de la carrera de medicina, y porque todavía no está cerrado al 100%, existe  la posibilidad concreta de abrir dos tecnicaturas relacionadas con la comunicación y el periodismo en el ámbito público: La Facultad de Ciencias Económicas y Sociales avanza y tiene casi todo listo para lanzar la tecnicatura en periodismo digital, y la Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño pretende desarrollar en la ciudad de Miramar otra tecnicatura,  en este caso en comunicación audiovisual. Si todo sale bien, la inscripción se llevaría a cabo en la primera parte del año, para iniciar las cursadas en el mes de agosto, al regreso de las vacaciones de invierno.

Francisco Morea encara su último año de gestión. Lleva en la mochila estos logros. El tramo final del año será clave: allí debutará el nuevo sistema integrado y unificado de elección de autoridades, mientras en paralelo, todo un país elegirá candidatos en unas legislativas consideradas claves. Para la universidad será todo nuevo, y muchos nuevos. Los nuevos decanos, y el flamante rector, o rectora, comenzarán su tarea con un vara muy alta: Los objetivos logrados de todos estos años, y un 2017 verdaderamente histórico para la Universidad Nacional de Mar del Plata.

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