Las locuras del emperador

por Julián Fragueiro /

Sorprende cada día. Se supera a sí mismo. Impredecible. Visceral, desatado.

Repasemos:

Amenazar con recorrer, junto a personal policial “de civil” en autos privados, toda la ciudad buscando a los ciudadanos que tiren la basura en la vía pública.

Querer sacar a las murgas de las plazas para que los vecinos puedan dormir la siesta en paz.

Intimar, desalojar, estigmatizar, pasear por toda la ciudad, a un circo urbano integrado por decenas de artistas locales, con reconocimiento nacional e internacional.

Permitir que una delegada apriete trabajadores, venda alcohol sin licencia en un evento sin autorización y en tierras entregadas a la comuna, o que un empleado cercano a un gremialista vaya armado a una oficina municipal. Siempre con el objetivo de poner en vereda a los díscolos.

Prometer menos cargos políticos, y meter cada vez más gente para apagar los incendios que él mismo genera.

Sostener a una secretaria de educación que es repudiada por la gran mayoría del ámbito educativo: soberbia, encerrada, nunca fue a la Escuela 205 las cinco veces que fue robada. Sí apareció para “revisar” los papeles, cuando la directora salió a criticar a los medios.

El emperador testarudo, sigue aguantando a una secretaria de cultura que fue la marioneta del ajuste, y todavía responsabiliza a los funcionarios anteriores por el desguace. Incapaz, desbordada, insegura, se aferra a los $ 120000 por mes, como sea. Cada día que pasa, es un mango más que ingresa: “Yo chicos, los entiendo, antes de esto, era una desocupada más” dijo suelta de cuerpo ante los reclamos en cultura.

El emperador no tiene filtro, y es capaz de injuriar al intendente anterior, frente a la comuna, delante de cooperativistas, por el rojo dejado (http://www.0223.com.ar/nota/2015-12-21-arroyo-contra-pulti-este-hijo-de-puta-no-me-dejo-nada )

Manifestar en un acto escolar, que hay políticos que “invierten mal”, en relación a las campañas por violencia de género. Y hacerlo a cinco cuadras de donde se asistió a una joven violada y asesinada.

Gobernar en un distrito donde, por ejemplo, la policía detiene y aprieta a un periodista en pleno festival de cine, el año pasado, ( http://www.lavaca.org/notas/mar-del-plata-una-pelicula-de-terror/ )

Que los efectivos policiales estén cebados, tiene que ver con emperadores como el que tenemos. Que no es ni un dibujo, ni es gracioso. Triste y patético, son mejores definiciones.

El emperador se dio y se da el lujo de contar, apoyar  y avalar colaboradores, que luego de terminar esposados, reaparecen para tomar las riendas del gobierno, habiendo sido, en campaña, anfitriones de referentes neo nazis, fotografiados abrazados en pleno bunker PRO.

Como podrán apreciar, todas las semanas hay una nueva. Pero, ¿Son locuras? ¿O forman parte realmente de un plan de gobierno? Desacatado el emperador, ¿No se presenta sin filtros, tal cual es y piensa?

Lo bueno para el jefe, y para su entorno, es que lo último de la semana, tapa muchas veces lo anterior. Ya no es tema de debate, por ejemplo, porqué una funcionaria saca una biblioteca popular para poner un despacho, independientemente si alguien le “hace una cama”, o “la política metió la cola”, y los libros terminan mojándose en la lluvia.

En la peli de Disney, al emperador Cuzco lo destituye su propio entorno con una pócima que lo convierte en llama. Aquí, la metamorfosis se acelera, y el emperador parece mutar en un animal desquiciado, que busca imponerse en su debilidad final al grito de “Yo soy el jefe. Acá no entran”.

Son tantas las vergüenzas, los desaciertos, que tal vez no hagan falta, ni la pócima, ni la destitución.

El año pasado, acuñaba la desesperada frase “acá mando yo”. Cada vez que lo hacía, desde La Plata o Buenos Aires, le enviaban un “coordinador”, un asesor político, para acomodar el gabinete, por más que el gabinete ya tenía uno. A Irazusta, Cinto, y ahora Sergio Siciliano, enviado directo de Vidal, los pagamos entre todos.

La moda de los interventores políticos seguirá en el 2017. Para muchos, remite a los viejos “comisionados” de otros tiempos, conservadores o dictatoriales. Tiempos de ley y orden, que el emperador tanto añora.

En definitiva, los errores, la soberbia y  la locura son tantas, y tan cotidianas, que ya nada sorprende. ¿Si llegó hasta acá y no pasa nada? ¿Porqué pagar el costo de sacarlo?

Para el emperador todo es distinto: “En cualquier país del mundo estarían contentos si va el intendente a una escuela” Hay veces que uno no sabe si es convicción, cinismo, o desvarío.

Este fin de semana de carnaval, la gobernadora Vidal inauguró la tan ansiada repotenciación de la central 9 de Julio. Todos con el clásico casquito de obra, y con Carlos Fernando al lado.

Todo se soluciona fácilmente. Acto a puertas cerradas, y hasta último momento, sin permiso para que ingrese la prensa. Luego, los dejan pasar, pero sin preguntas. Y listo. Todo pasa. Heidi puede, por ser la que mejor imagen tiene, borrar todo como con  una varita: dos sonrisas, frases de auto ayuda, y hasta sobrevive en una foto al lado del intendente que es tapa nacional, porque sale a apretar docentes por las escuelas.

Párrafo aparte para la gobernadora. Campaña impecable, y un gobierno que sabe como moverse, ante las deudas y las obras pendientes que dejó Scioli. Además de las internas intestinas del kirchnerismo, de la soberbia, y la mala elección de candidatos, el ex gobernador le entregó en bandeja la posta. La incapacidad o el capricho del motonauta, le abrió la puerta a Vidal para posicionarse sobre dos o tres obras que él desatendió: la reparación de la ruta 88, la repotenciación de la central, arreglos en el Regional, y en lo nacional, prometer por enésima vez la apertura del Eva Duarte. Con esto, a Vidal le alcanza y le sobra. Impericia y falta de gestión total de un Scioli que no vio que con muy poco, se lograba mucho.

Volviendo a lo ocurrido en la Escuela 205, cuenta la directora afectada que, siempre con respeto, y al ingresar con  su pareja y su séquito, lo primero que hizo el emperador al sentarse para “controlar todo”, fue poner sobre la mesa, delicadamente, el artículo del diario donde ella denunciaba la falta de internet para imprimir los títulos.

Antes, algunos llegaban a una reunión, y, para dejar las cosas claras, se quitaban los Ray Ban y  acomodaban el chumbo sobre la mesa. Ahora no hace falta, las nuevas armas son las noticias. Y no es una metáfora…

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