Populismo, mercados, corrupción y Vidal

por Julián Fragueiro

Las cartas ya están sobre la mesa. Desde el presidente, hasta el último candidato a concejal o consejero escolar de Cambiemos, tienen el guión estudiado: las legislativas se ganan desviando los grandes temas acuciantes del momento, por otras cuestiones que son las importantes, las de fondo.

Desocupación, recesión, inflación, tensión social, pérdida del poder adquisitivo, no importan. Son correcciones necesarias e inevitables para salir del desmadre populista. Borrar, cortar, destruir, avasallar. Para luego, recrear, al estilo pro.

El mejor ejemplo es el programa “Precios Transparentes” La caricatura de lo que alguna vez fue el “Ahora 12” Las ventas bajaron un 40% en cuotas. Desde ese piso pedirán ser evaluados, y lanzarán un nuevo programa, que levantará apenas el nivel de consumo de este piso que nunca para de caer, y sigue en la pendiente.

“Precios Cuidados” empieza a ser sólo un recuerdo: sin fomento ni promoción, languidece en las góndolas.

La industria automotriz es otro buen ejemplo: mientras Ford, Fiat, Chevrolet y Volkswagen suspenden personal y tienen las playas abarrotadas de modelos de gama baja y media, Toyota no da abasto y agrega turnos para cumplir con la demanda de las Hilux. Transferencia de recursos. Demasiado Procreauto para que tengas el gol y el corsa. Y el chacarero tenía que esperar dos años para cambiar la chata. Ahora, vos no podes mantener tu coche, y él cambia la camioneta cada 6 meses. Al fin las cosas en orden. Más clarito…

Pero nada de esto importa. Las claves de las legislativas giran en torno a pronunciar una vez por párrafo la palabra populismo: sembrar cada jornada el miedo de volver a ese cáncer. Por más que  200000 personas sufrían el populismo trabajando, y ahora disfrutan de la república democrática, desocupados.

La otra palabra clave son los mercados, con el concepto del regreso triunfante a la comunidad internacional: se advierte claramente en Holanda. El Rey dice que el mundo estaba esperando a Argentina. Y no es para menos, alguien que se endeuda caro, que se está abriendo de par en par, recibirá importaciones de manufacturas, a cambio de las mejores materias primas. Celebralo, el mundo nos mira y nos quiere. Mientras tanto, chau industria, chau laburo, y con los alimentos cada vez más caros, a precio de exportación. Si un gobierno no pone el límite, y obliga a dejar parte de la producción en el país, todo se exporta, al mejor postor, que no eres tu precisamente. ¿Se acuerdan de la “mesa de los argentinos”?

Corrupción: Todos son cómo López. Desde el más honorable, un Jorge Taiana, por ejemplo, pasando por la yegua, y su séquito, y hasta el último asesor del asesor de un concejal, en el distrito más pequeño del país. Todos los peronistas son corruptos. Compre esta máxima, y vote como la gente en agosto y en octubre. Palabras más, palabras menos, por ahí va la cosa…

Y para el final, la carta ganadora. Ella. Mohines, miradas y convicción. Falda o pantalón, según la ocasión. Seriedad y carcajada, según el momento. Cada paso estudiado, cada movimiento de pelo calculado. Y una cruzada heroica: domesticar a los docentes, los policías, el conurbano, y todo aquél que detente el poder bonaerense: Heidi, o Superwoman, ahora que se impone a los machotes de la provincia. Llegó María Eugenia, y todos agarrados de su falda, buscarán el golpe final en este 2017.

Populismo, mercados, corrupción, y Vidal. Se los ve por la calle, a los candidatos, a los funcionarios, repitiendo como un mantra la lección duranbarbesca.

Si con los congresos en minoría hicieron todo lo que hicieron, ¿Te imaginas lo que harán si ganan?

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